Corea del Sur. Guardo recuerdos increíbles de este país, el primero que visité en Asia, y además lo hice con amigos, lo que lo hizo aún más especial.
El shock que sentí al bajar del avión lo recordaré toda la vida. Todo era distinto a lo que conocía en Barcelona, mi ciudad. Desde la estética general del país hasta los simples carteles del aeropuerto, que ya captaban mi atención.
El orden, la calma, la educación… sentía que había aterrizado en una película, como si todo fuera un decorado. Solo tengo buenas palabras para este lugar que me marcó y que, a día de hoy, admiro mucho más.
En este blog hablo principalmente de moda, así que vayamos a ello y centrémonos en cómo se vive en Corea. Mi reflexión es que existe una auténtica obsesión por la ropa, por las prendas y todo lo que las rodea. Son muy atentos a las calidades, pero sobre todo a los cortes; me atrevería a decir que no hay país que adopte mejor el slow fashion. Todo está pensado al detalle, incluso las tiendas, que parecen auténticos museos. La ropa está doblada con tal delicadeza que no te atreves a tocarla.
También existe un gran aprecio por lo vintage: las prendas están muy bien cuidadas y se les da el valor que merecen. Y qué decir de ellos: la gente de Corea viste de una manera muy distinta a nosotros; tienen una percha que no tenemos.
Como podéis intuir, volví enamorado de este país; quería quedarme allí. Pero tuve la suerte de seguir “conectado” con Corea. Os explico: a partir de este viaje, bastantes marcas me contactaron para poder colaborar.
A mí me sorprendió mucho. ¿Cómo podía ser que desde un lugar tan lejano al mío hubiera firmas interesadas en enviarme su ropa? Pero, obviamente, no dudé en decir que sí.
Hoy os voy a hablar de dos marcas a las que les tengo un cariño especial, tanto por la confianza que han depositado en mí como por el gran trabajo que hacen, que se refleja en cada una de sus prendas:
- RYOO
Gran descubrimiento. Me atrevería a decir que es una de mis marcas favoritas y que suelo vestir con frecuencia. Sus prendas son clásicas y sencillas, con calidades increíbles. Se atreven a usar colores como el rojo, que hacen que cada pieza sea única. Tengo dos chaquetas suyas y no me las quité en todo el pasado invierno.
El denim también es uno de sus puntos fuertes, el llamado selvedge denim, producido en Japón y Corea. Su fabricación comienza con la creación del hilo de algodón teñido con índigo, que luego se teje en telares tradicionales para obtener la mezclilla.
En resumen, un 10 a mi parecer. Es el ejemplo perfecto de marca trabajada, que cuida cada detalle de sus prendas. Además, su fundador es encantador, le mando un abrazo muy fuerte desde aquí.
- ATELIER DE LUMEN
Nunca he llevado bolsos, no por ninguna razón en especial, pero a partir de ahora sí lo haré. Esta marca nos envió un bolso a mi novia y a mí. Al recibirlo, el packaging ya empezó a convencerme: una caja enorme de muy buen cartón y una bolsa cubriendo cada bolso hicieron que lo mirara con otros ojos.
Al sacar el bolso de todo su envoltorio, me di cuenta de que se trataba de una de esas piezas que vas a conservar toda la vida. El cuero es muy superior al de otros que he tocado, y el interior, amplio y de un material de calidad excepcional, me hizo apreciar aún más la pieza. Sin duda, gracias a LUMEN voy a usar este accesorio al que nunca le había dado una oportunidad.
Espero que os gusten estas recomendaciones tanto como a mí. Si tenéis la posibilidad de hacer una inversión un poco más alta, dadles una oportunidad a estas marcas, porque de verdad lo merecen.
Por otra parte, quiero pedir disculpas por la inactividad de este mes de agosto. Vuelvo con muchas ganas de seguir escribiendo aquí, así que estad atentos y suscribíos a la newsletter :)
Espero os haya ido muy bien el verano!
Un abrazo,
Jandro
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