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jueves, 24 de julio de 2025

El futuro ya esta aquí

Creo que a muchos nos ha pasado alguna vez: ese momento en el que empiezas a usar gafas de sol y sientes que todas las miradas se posan en ti. No porque realmente sea así, sino porque hay algo en esa experiencia que te hace sentir fuera de lugar. De repente, llevar este accesorio, tan asociado con los adultos, la seguridad o incluso cierto aire de sofisticación, se convierte en una especie de acto incómodo. Te preguntas si realmente te quedan bien, si combinan con tu estilo o si simplemente estás tratando de aparentar algo que no eres. Esa pequeña incomodidad puede llegar a transformarse en vergüenza, como si estuvieras haciendo algo fuera de lo común, cuando en realidad solo estás intentando protegerte del sol... o encajar en una nueva versión de ti mismo.

Y ya os digo desde aquí que eso, por suerte, yo ya lo he superado. Porque sí, se supera. No ocurre de un día para otro como por arte de magia, pero llega. Eso sí, hay que forzarse un poco al principio. Hay que ponerse las gafas aunque te sientas raro, aunque pienses que no es “muy tú”. Pero un día te das cuenta de que esa vergüenza imaginaria, que solo vivía en tu cabeza, ha desaparecido por completo. Y entonces, las gafas de sol dejan de ser un accesorio incómodo para convertirse en un imprescindible de tu día a día. De verdad, hacedme caso y probadlo. Lo que al principio se siente como un disfraz, acaba siendo parte de tu identidad.

Bueno, dejémonos de psicología y vamos a lo que interesa: hablemos de modelos de gafas como tal. Durante este año he estado usando las míticas Carrera, un clásico que no falla. Tienen ese aire deportivo y vintage a la vez, que combina con todo y da un toque de actitud incluso en los días más perezosos. No me las quito, literalmente. Muy recomendadas.



También he estado tirando bastante de las Ray-Ban Aviator, otro icono. Ya sabéis, ese modelo con historia, con estilo atemporal, que te hace sentir como si fueses parte de una película. Funcionan muy bien tanto para looks más casual como para algo más arreglado. Si nunca has probado unas, hazlo: hay una razón por la que llevan décadas siendo un must.

Pero de las que de verdad quiero hablar hoy son de las Ray-Ban Meta, y más concretamente del modelo Skyler, que son las que tengo yo. En mi caso, el modelo es en un tono beige claro, y lo que más me impresionó desde el principio fue que tienen lentes polarizadas: detectan la luz del sol y se oscurecen automáticamente. En interiores, las lentes son totalmente transparentes, así que puedes llevarlas como unas gafas normales. 


En cuanto a los "gadgets", vienen muy bien equipadas. Tienen una cámara integrada en la montura que, aunque personalmente solo he usado en momentos muy puntuales, me sorprendió por la calidad de imagen que ofrece teniendo en cuenta que hablamos de unas gafas. Pero si hay algo que de verdad me ha dejado ha impresionado, son los altavoces integrados en las patillas. Puedes escuchar música, contestar llamadas, recibir mensajes o incluso interactuar con el asistente de inteligencia artificial... todo directamente desde las gafas, sin que nadie a tu alrededor se entere. Y lo mejor: el sonido es claro, limpio, y tú sigues escuchando lo que pasa a tu alrededor. 

La batería también me ha dado muy buena experiencia. Dura bastante, y se recargan directamente desde la funda, como si fueran unos auriculares. Muy práctico.


Para mí, es un producto que vale muchísimo la pena. Diría sin exagerar que ha sido la mayor sorpresa  que he tenido este año. Estéticamente parecen unas gafas normales, de hecho, yo paso mucho tiempo llevándolas apagadas simplemente porque me encantan cómo quedan. Pero cuando las enciendes y aprovechas todas sus funciones, es cuando entiendes por qué están tan bien valoradas.

Es verdad que no son baratas, rondan los 300€, pero siendo honestos, por todo lo que ofrecen, el precio me parece más que justificado. 

Y esto sería todo por hoy. Si de verdad os estáis planteando comprar estas gafas, hacedlo. Yo no me las quito. No solo porque son cómodas y estéticamente molan, sino porque la tecnología que incorporan está realmente bien pensada. Son de esos productos que te sorprenden de verdad.

Un abrazo, 

Jandro

miércoles, 16 de julio de 2025

La moda vintage y el final de una inocencia

Mi introducción al mundo de la moda no fue a través de pasarelas, revistas ni grandes marcas. Empezó, como empiezan las cosas que de verdad marcan, casi por casualidad, entre amigos, risas y tardes sin grandes pretensiones. Fue alrededor de 2015, cuando lo que más deseaba era que llegara el viernes para salir del colegio, comerme una hamburguesa de 1 euro en el Burger King e irme al centro de Barcelona con mi mejor amigo. Más concretamente, en el carrer Tallers, esa calle que por entonces era un pequeño templo para quienes buscábamos algo distinto. Allí estaban todas las tiendas Flamingo, donde la ropa se vendía al peso.

Recuerdo perfectamente las primeras prendas que nos empezaron a fascinar: camisas hawaianas llenas de estampados horribles, y las míticas chaquetas Carhartt, especialmente las Detroit Jacket, que por aquel entonces podías encontrar por menos de 50€. Hoy me parece casi irreal pensar que esos pequeños tesoros estuvieran tan al alcance de cualquiera. Aquel ritual de rebuscar entre perchas, de probar, de imaginar combinaciones, era para nosotros un juego. No había prisa, no había pretensiones, solo curiosidad y amor por las prendas y las historias que parecían contar.

Han pasado ya casi diez años desde entonces y aquel pequeño mundo, que para nosotros era perfecto, ha desaparecido. O mejor dicho, ha cambiado tanto que cuesta reconocerlo. Como todo en la moda y en este consumismo acelerado en el que vivimos, el universo del vintage también ha sido devorado por las modas, los algoritmos y la especulación.

Las tiendas al peso han dado paso a escaparates cuidadosamente seleccionados, donde las prendas “vintage” están tratadas como objetos de lujo. Piezas que antes encontrabas por azar, ahora se venden a precios desorbitados porque alguien ha decidido que son tendencia. Y las plataformas como Vinted, que nacieron para dar una segunda vida a la ropa, se han convertido en un mercado casi bursátil donde se compra y vende por pura especulación, no por aprecio a la moda ni a la historia de las prendas.

Y no me excluyo de todo esto. Yo también he caído en Vinted. Yo también he estado horas mirando, regateando, buscando gangas o dejándome llevar por el hype de según qué prendas. Al final, todos acabamos participando, de un modo u otro, en este juego. Es demasiado tentador.

El hype lo ha cambiado todo. Antes uno encontraba una chaqueta Levi's y la disfrutaba; ahora muchos solo ven el beneficio potencial. Se busca la exclusividad y la revalorización económica más que el amor por la prenda, su tejido, su confección o su origen. Eso ha matado un poco la magia de aquel ritual casi adolescente de rebuscar entre montañas de ropa, de no saber lo que ibas a encontrar pero confiar en que algo acabaría por sorprenderte.

Supongo que es un reflejo más de cómo ha cambiado la relación que tenemos con la moda, con el consumo y, en el fondo, con nosotros mismos. A veces pienso que no volveremos a vivir esa época en la que las cosas valían por lo que eran, y no por lo que alguien dice que pueden llegar a valer.

Y sin embargo, sigo buscando. Porque aunque ahora sea más difícil, la verdadera moda vintage nunca fue solo una cuestión de precios, ni de hype, ni de seguidores en Instagram. Era, y sigue siendo, una cuestión de amor por lo auténtico.

Pero también, y quizás sobre todo, por todo lo que significaban esos momentos: los viernes sin preocupaciones, las tardes con amigos, la emoción de encontrar algo especial y sentir que ese pequeño hallazgo nos pertenecía. No solo era la ropa, era amor por esa etapa en la que todo parecía mucho más sencillo.

Os recomendaría alguna tienda vintage que me gusta actualmente, pero creo que hoy no me apetece...

Un abrazo,

Jandro

domingo, 6 de julio de 2025

El heritage como tendencia

La moda hace referencia a la historia, valores y tradiciones de una marca o estilo. Muchas firmas recurren a su archivo histórico para reinterpretar siluetas que definieron su identidad. Esta conexión con el pasado no solo aporta autenticidad, sino que también crea un vínculo emocional con el público. En un mundo de cambios constantes, el heritage se convierte en un símbolo de legado, calidad y continuidad.

Podría decirse que una tendencia clave en la actualidad. En tiempos donde lo auténtico y lo duradero cobran valor, muchas marcas vuelven a sus raíces no solo en cuanto producto, sino también en comunicación. Esta mirada al pasado no es nostalgia, sino una forma de construir identidad en un mercado saturado de lo efímero. Así, el heritage no solo representa historia, sino también una nueva forma de estar a la moda con propósito y sentido.

Dicho esto, os voy a hablar de una marca que define perfectamente este concepto:

WELLIPETS

Surgió en los años 80 y se hizo popular gracias a sus icónicas botas de lluvia con forma de rana, especialmente recordadas por haber sido usadas por los príncipes William y Harry durante su infancia. Estas botas no solo se destacaron por su diseño divertido, sino que también se convirtieron en un símbolo de nostalgia y estilo infantil en Reino Unido. 



Con el paso del tiempo, Wellipets ha sabido reinventarse. Actualmente fabrica sus productos en Le Marche, Italia, con un enfoque centrado en la sostenibilidad. Las botas están hechas de PVC reciclable. Además, la marca promueve un modelo de economía circular, invitando a los clientes a devolver las botas usadas para fabricar nuevos pares, sin pérdida de calidad.

JW Anderson revivió esta silueta en 2023, transformando el diseño clásico en piezas contemporáneas como los “frog loafers”, haciendo que Wellipets experimentase un renacer dentro del mundo de la moda, reinterpretando el legado de la marca con una mirada moderna y artística.

Os tengo que contar que esta silueta me llamó muchísimo la atención desde el primer momento, así que decidí comprármela. Hice un vídeo enseñando todos los detalles para mis perfiles y se viralizó tanto en TikTok como en Instagram. Llegó incluso hasta Wellipets, y decidieron enviarme sus botas altas.

https://www.instagram.com/reel/DJ4CYMfs3dC/?igsh=MXEyYWdxM2NoeDcwdQ==

La verdad es que me ha sorprendido muy positivamente el nivel de cuidado y detalle que tienen en cuanto a la experiencia de marca. La caja tiene una calidad increíble, incluso diría que superior a la de la colaboración con JW Anderson y las botas vienen envueltas en un papel brandeado que aporta un toque premium. Son pequeños detalles que, al menos para mí, marcan la diferencia y me ganan completamente a la hora de recomendar una marca.

Pasando al producto en sí: las botas. Aunque están hechas de PVC, al tacto se sienten de muchísima más calidad que cualquier zapato de marcas como Plasticana. Y eso se nota en el precio: 180 €. Lo que más destacaría es la plantilla, que me parece su mejor virtud. Todos hemos tenido botas de agua que no eran especialmente cómodas, pero estas tienen una plantilla blanda que mejora mucho la pisada. Yo las elegí en color negro porque, siendo un zapato tan llamativo y complicado de combinar, quería asegurarme de que fuese lo más versátil posible.

Si estás pensando en comprarte unas botas de agua y no quieres irte por las típicas Hunter (que también tienen un gran heritage británico, por cierto), creo que vale la pena hacer el esfuerzo y apostar por las Wellipets. Originales, de calidad y sorprendentemente cómodas: tres cosas que, en mi opinión, no les faltan.

Espero que esto os sirva de ayuda… y que no os mojéis los calcetines este invierno. Mi recomendación ya la tenéis :)

Un abrazo,

Jandro

martes, 1 de julio de 2025

El tesoro de Nueva Zelanda

Hablemos de Nueva Zelanda: país ubicado en el suroeste del océano Pacífico, compuesto principalmente por dos grandes islas: la Isla Norte y la Isla Sur, además de muchas islas más pequeñas. Es conocido por sus paisajes espectaculares.

Culturalmente, es una mezcla entre la tradición maorí (el pueblo indígena) y la influencia occidental, principalmente británica. El respeto por la cultura maorí está muy presente en la vida cotidiana, desde la lengua hasta los rituales y el arte.

¿Y en cuanto a moda? Tienden hacia lo minimalista y funcional, con una clara influencia del entorno natural del país. Los colores neutros, los cortes limpios y la comodidad son clave. Por eso, no hay marca que defina mejor esta pequeña introducción:

JAMES PORTER SPORTS

Descubrí esta pequeña marca por un anuncio en Instagram. Recuerdo que me impactó mucho la forma perfecta de sus pantalones balloon. No suelo hacer eso, y menos con publicidad, pero empecé a seguirles. Al principio solo conocía esos pantalones, pero a medida que me aparecían más publicaciones, fui descubriendo otras prendas, como los jerseys, que me encantaron. Pude cerrar una colaboración de gifting con la marca y, además, tuve la oportunidad de hablar con su fundador, Joshua Heares. El trato fue increíble.

Me llegaron a casa estas tres prendas:

Empecemos con los pantalones, que fueron la principal razón por la que empecé a seguir este proyecto:

Lo que más llama la atención es el corte. Tiene una silueta balloon, que ha estado muy en tendencia este último año, y está perfectamente confeccionado con cuatro pinzas delanteras que le dan una estructura impecable. La etiqueta, cosida en la parte de la cintura con hilo rojo, también es un detalle que sorprende, aunque si llevas cinturón probablemente no se vea. El color es exactamente igual al que aparece en la web, sin sorpresas, y la calidad del tejido es increíble: está compuesto por un 64.5% de algodón, 31.3% de nailon y 4.2% de spandex, lo que lo hace cómodo y resistente. Os dejo una foto de cómo me quedan puestos:

En cuanto al jersey de punto azul marino, tiene un fit boxy que se adapta muy bien al cuerpo gracias a la goma en la cintura. Está hecho 100 % de algodón, lo que lo hace suave, ligero y agradable al tacto. El detalle que más llama la atención es el bordado en la espalda, justo sobre el hombro: discreto pero original. El color es muy fácil de combinar y la calidad se nota desde el primer momento. Ideal para el día a día.

Por último, la camisa de franela de cuadros rojos tiene un diseño muy diferente, con un punto blanco que le da un toque artesanal que recuerda al estilo de Bode. Aunque todavía no he tenido oportunidad de ponérmela, el fit es perfecto: recto, cómodo y con buen corte. Está hecha 100% de algodón, con un tejido suave y cálido, ideal para los días más frescos. Los detalles están muy cuidados y se nota que es una prenda pensada para destacar sin ser exagerada. Seguro que se va a convertir en una de mis favoritas para la temporada AW25.

PJS se ha consolidado rápidamente como una marca que destaca por la dedicación y visión de su fundador, Joshua James Heares. Desde sus raíces en Auckland, Joshua impulsa un enfoque en el diseño intencional que refleja una visión fresca y moderna de la sastrería masculina tradicional. Cada prenda es un testimonio de su compromiso con la calidad, la comodidad y la versatilidad, elementos que hacen que la marca sea única. 

Porter James Sports representa su herencia Kiwi, y eso se traduce en piezas que combinan autenticidad y tendencia de una manera impecable.

Si queréis apoyar a marcas pequeñas, esta es una mis mejores recomendaciones de este año :)

Un abrazo,

Jandro.

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